La Ignorancia Artificial no es un error del sistema: es su consecuencia natural. Surge cuando una institución, un grupo o incluso una Orden comienza a delegar su pensamiento en automatismos —discursos repetidos, hábitos heredados, tradiciones mal comprendidas— que dejan de ser herramientas para convertirse en muletas. Es la ignorancia producida artificialmente cuando se simula conocer, se simula comprender y se simula actuar, pero en el fondo no se piensa.
La Ignorancia Artificial tiene una apariencia pulida: parece sabia, parece sólida, parece segura. Repite fórmulas, reproduce frases solemnes, cita principios sin ponerlos en práctica. Pero nada de eso la convierte en conocimiento; apenas la vuelve más confortable.
Es el tipo de ignorancia que más daña a la Orden porque, al no asumirse como tal, se vuelve inmune al aprendizaje. Y cuando una comunidad cree saber pero no sabe, y presume comprender pero no comprende, cada Tenida se transforma en un ritual vacío, cada debate en una tautología, y cada decisión en un espejismo.
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