Hay una verdad que suele revelarse tarde, cuando el ruido baja y la urgencia se aquieta:
no es el camino lo que define una vida, ni siquiera el destino que se alcanza,
sino las personas con las que decidimos caminar.
La Orden Caballero de la Luz no fue concebida como una ruta garantizada al éxito, al reconocimiento o a la comodidad espiritual. Tampoco como un punto de llegada donde todo queda resuelto. Fue pensada —desde su origen— como un espacio de encuentro humano, donde hombres y mujeres, distintos entre sí, aceptan vincular su destino moral al de otros.
Porque ningún camino es noble si se transita solo por conveniencia.
Y ningún destino es digno si se alcanza dejando atrás a quienes nos sostuvieron cuando avanzar dolía.
En la Orden aprendemos —o deberíamos aprender— que no todo vínculo es fraternal, aunque lleve nombre de hermano. Fraternidad no es cercanía física ni coincidencia formal. Fraternidad es elegir con quién compartir la carga, con quién guardar silencio, con quién discutir sin destruir, con quién discrepar sin traicionar.
No importa cuántas vueltas dé el reloj, ni cuántas veces se doble la esquina.
Siempre habrá una suerte que camina… y tarde o temprano nos alcanza.
Y cuando lo hace, no pregunta cuántos cargos ocupamos, ni cuántos rituales dominamos.
Pregunta quién estuvo, quién sostuvo, quién no soltó la mano.
La Logia, como la vida, no tiene sentido por sí misma.
Lo adquiere por las personas que la habitan.
Por los vínculos que se cultivan.
Por la lealtad silenciosa que no se anuncia, pero se practica.
Por eso, más importante que el rumbo institucional o los grandes proyectos, es con quién nos sentamos, a quién escuchamos, a quién cuidamos cuando flaquea. Porque al final —cuando el trayecto se agota y el destino pierde nitidez— lo único que permanece es la huella que dejamos en otros… y la que otros dejaron en nosotros.
En la Orden Caballero de la Luz, como en la vida misma, no importa tanto adónde vamos, sino con quién decidimos ir. Y esa decisión —aunque no siempre sea cómoda—
es una de las pocas que verdaderamente nos define.
COMISION DE CULTURA Y DIVULGACION
Logia Soles y Rayos de Oriente No.7 OCLU

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